El Flos Carmeli (Flor del Carmelo) es un antiguo himno del siglo XIII atribuido a San Simón Stock y el canto más representativo de la Orden del Carmen.
La Santísima Virgen se nos presenta con su hábito carmelita y sus preseas plateadas (corona y cetro recientemente sometidos a labores de conservación). Su Divino Infante viste, asimismo, el hábito con potencias de plata.
Tras Ella, la Reina del Carmelo deja su sillón sobre un jardín de flores. Doce puntos de luz iluminan el trono, que luce el anagrama de María bordado en oro, bajo un dosel con doble cortina roja y brocada en blanco coronado en tisú de plata y oro.
Dos pasajes fundamentales de la historia carmelita escoltan el altar:
La Entrega del Escapulario: Se representa la entrega del Santo Escapulario a San Simón Stock, un acontecimiento trascendental del que este año se conmemora el 775.º aniversario. La Virgen nos dejó su promesa de protección, representada por el Ángel guardamantos que nos exhorta a seguir su camino.
La Transverberación de Santa Teresa (lado derecho): Evoca la experiencia mística de 1562 en el Monasterio de la Encarnación (Ávila), donde un ángel atravesó su corazón con un dardo de oro, dejándola “toda abrasada en amor de Dios”. Este hecho, descrito en su Libro de la Vida, la impulsó a reformar la Orden y fundar las Carmelitas Descalzas. Al pie, se observa una reliquia de la Santa y un ángel portando el hábito.
Dos pedestales de azulejería con flores custodian a la Virgen, remarcando su título:
Flor del Carmelo,
viña florida,
esplendor del cielo,
Virgen fecunda y singular…
📸 NHD Antonio R. Beltrán Aguilar






